El reactor ISASMELT™ es un cilindro vertical, la característica principal del proceso es la lanza ISASMELT™, que desciende de la parte superior del horno. La punta de la lanza entra en contacto con la escoria liquida que se encuentra en la parte inferior del horno. La alimentación es cargada por la parte superior del horno, y al mezclarse con el baño líquido reacciona con el aire enriquecido con oxígeno inyectado por la lanza. La inyección de estos gases en el baño líquido crea una gran turbulencia dando al horno una alta intensidad de reacción.

La lanza vertical emplazada en el centro del horno inyecta aire, oxígeno y combustible en el baño liquido. La lanza se emplaza de manera tal que solo la punta esté sumergida en el baño de escoria líquida. La mezcla de aire, oxígeno y combustible que se inyecta por la lanza agita el líquido violentamente. Esta agitación asegura una reacción muy rápida entre la alimentación y el oxígeno. Una capa solidificada de escoria en la parte exterior de la lanza protege esta del ambiente agresivo del horno. Los productos gaseosos de las reacciones generadas en el horno ascienden y pasan a través de una caldera recuperadora de calor donde la energía recuperada genera vapor, los gases enfriados de esta manera pasan a través de un electro filtro para la eliminación del polvo, los gases limpios son enviados a una planta de ácido.

La lanza sumergida tiene todas las ventajas termodinámicas de una tobera y ninguna de las desventajas de su ingeniería. Durante el proceso de fusión el nivel de líquido en el horno puede aumentar y disminuir. A diferencia de una tobera, la lanza se puede elevar o descender automáticamente de modo que su punta siempre esté ubicada en el mejor lugar.

Los productos líquidos del proceso de fusión ISASMELT™ se sangran por la parte inferior del horno a través de un orificio de colada enfriado por agua.

El sangrado del horno se realiza con la ayuda de una maquina semiautomática de sangrado. El horno se puede sangrar de manera intermitente o continua.

Los productos líquidos fluyen a un horno de retención, donde la mata o metal se separa de la escoria.